Queridísimos lectores de este blog,
Hoy, como habeis podido comprobar, no hemos cumplido con nuestro ya habitual ritmo de publicación de entradas. Y no es que hayamos ampliado nuestros fines de semana playeros. Es que, para celebrar el éxito de este blog, hemos ido a comer al japonés al salir del trabajo. Mentira, hemos ido porque la semana pasada se nos ocurrió y ya está.
En fin, que armados de valor y con una temperatura extremísima (a quien se le ocurre salir a las tres de la tarde), la chica de Marte, Il Maestro (Antonio Cucumber, donde la cabra no llega), Julia y el abajo firmante nos hemos metido en un coche con aire acondicionado regulero y hemos ido al restaurante (o restaurant) japonés. Temerarios que somos, señores.
La comida, estupenda. No para tirar cohetes, pero bastante bien. El yakisoba bastante average, el sashimi bueno, sobre todo el tako (pulpo). El sushi también muy bien. Ahora, el sunomono estaba buenísimo, muy refrescante y apropiado con su pepino y sus alguitas… ¡Oishiiiiii! (^_^)
Que pena que se les terminó el helado (helao) de té verde…
Por el señor DeTamble











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