
Mickey Rourke. Todavía lo recuerdo, apenas rozando la adolescencia, pasando un hielo por el cuerpo de Kim Bassinger, una mujer que estaba guapa hasta pringosa de miel. Un verdadero seductor. Una monada de tío.
Más tarde lo recuerdo en Orquídea Salvaje, junto a su amor de entonces, una voluptuosa Carre Otis.
Luego le perdí la pista.
Y no volví a verlo hasta Sin City, donde me encantó. Con toda esa caracterización, aún no podía observar el deterioro que le había causado el paso de los años.
En el luchador, se ve perfectamente. Una boca absurdamente siliconada, una piel estirada y ajada al mismo tiempo, una cara completamente deformada por la magia negra del bisturí. Ya queda muy lejos aquel galán que me hacía cosquillas extrañas en el cuerpo. Y sin embargo, aún así, ha sido capaz de componer un personaje que me parece perfecto. Un personaje tierno, solo, vencido por lo años y casi muerto de éxito. Como quizás le ha pasado al mismo Mickey R.
El luchador no es un películón bajo mi punto de vista. Pero el personaje de M. es GENIAL. Me encanta Sean Penn, pero creo que el oscar tendría que haber ido a manos de este luchador, de este actor que se ha reinventado a sí mismo, que tuvo que asumir que ya no despertaba deseo si no sorna.
Ese antiguo luchardor de Wrestling me ha tocado el alma. Esas imágenes tan cotidianas yendo a darse rayos UVA, tiñéndose el pelo, remendando un cuerpo demasiado castigado por los golpes y por las fiestas. De verdad que me ha emocionado muchísimo.
Así que, aunque sea por ver al mejor Mickey Rourke de todos los tiempo, os la recomiendo.
Besos
Por una chica de marte.
Han comentado ...