
Acabo de terminar los doce primeros episodios de esta curiosa serie, creada por Diablo Cody (guionista de la oscarizada Juno).
Me ha gustado. No de una forma loca, pero me ha gustado.
Tony Colette es Tara, una mujer que sufre de personalidad múltiple. Entre esas personalidades están Alice, la recreación perfecta de las mujeres que salían en la película “Las mujeres perfectas” . Siempre perfectamente maquillada y arreglada, experta cocinera y cursi hasta decir basta. También está T, una chica de dieciséis años bastante gamberra. Y Chuck, un veterano de Vietnam.
A parte de la credibilidad científica del argumento (no de la múltiple personalidad, si no de la múltiple personalidad que sufre Tara) mis principales reservas se dirigen hacia esas personalidas, son demasiado sobreactuadas. T, es una caricatura de una adolescente, casi ninguna adolescente se comportaría así. Me resultan poco creíbles, y muy sobreactuadas por parte de Tony Colette.
Sin embargo los otros actores me encantan. Tengo una debilidad personal con el actor que hace de su marido (personaje tampoco demasiado verosímil, un marido perfecto, demasiado comprensivo para ser una persona real), me parece tan atractivo… Pero dejando esto a parte, los dos hijos son la leche. Ahí es donde más se nota la mano de Diablo Cody, que ya desmintió en Juno los mitos de la cheerleader tonta, y de las jovencitas atolondradas. Sobre todo el niño, que me parece genial. A veces me recuerda un poco a Miércoles, de la familia Adams. Es inteligente, sensible, responsable, y eso sin dar grima (Al menos a mi no me la da). Para mí es lo mejor de toda la serie.
Por lo demás la serie tiene un humor agridulce bastante bien traído. Os la recomiendo.
besos.


Hay una vida distinta de la Sevilla que yo frecuento. Ahí una vida allá dentro, y allá arriba, en los tejados.








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