Siempre temí el último abrazo. Cuando me despedía de ti, no podía evitar pensar que era el último. Pero ninguno no lo era. O eso creía yo. Ahora, aunque sigues ahí, ya te has marchado. Y yo no dejo de preguntarme, una y otra vez, cual fue nuestro último abrazo.
PD.-Por qué no sales de donde estás escondida al menos 5 minutos? Sería maravilloso hablar contigo una vez más. Tengo que contarte mil cosas. Sal, por favor, sal sólo un segundo
Por una chica de marte




Han comentado ...