Relato sin pretensiones de una chica de Marte

EL ROJO Y EL VERDE

No me pregunten por qué, por favor, no lo hagan. Sería tan difícil de explicar… Creo que sería materialmente imposible. Solo sé que era así. Cada vez que mi vecina se decidía a vestirse de verde a mi día lo envolvía la mala suerte. Sin embargo, si se vestía de rojo, hiciera lo que hiciera, me salía bien. Así que, como comprenderán, ya que mi existencia no podía estar sujeta a sus cambios de vestuario, no tuve más remedio que casarme con ella. Si ¿qué podía hacer si no? Yo desde entonces siempre la he estado convenciendo para que se vista de rojo. Pero ya daba igual, porque desde que nos casamos ya la regla no funciona como antes. Aunque ella se vista de rojo, las cosas no siempre me salen bien. Pero, aún, cuando mi mujer se enfada y por llevarme la contraria la veo vestirse de verde, presiento que las cosas vuelven a ser igual que en los viejos tiempos, presiento que ese día no va a ser nada bueno para mí.

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8 Responses to “Relato sin pretensiones de una chica de Marte”


  1. 1 eltabernero enero 23, 2008 en 11:14 am

    Cuanto menos es curioso (muy curioso). Me gusta.

  2. 2 Señor DeTamble enero 23, 2008 en 11:28 am

    Por esa misma razón, y no por otra, intento vestirme de todos los colores posibles. Seguro que con alguno acierto…

  3. 3 Chica de Marte enero 23, 2008 en 12:52 pm

    Gracias, Tabernero.

    Sr deTamble, sus colores siempre son acertados. Me lo ha dicho su vecina…

  4. 4 il maestro de las alturas enero 24, 2008 en 8:38 pm

    En Daltonia no existe el rojo y el verde, o bueno por lo menos no como los veis en Marte, jejejejejeje

  5. 5 entre_la_sombra enero 25, 2008 en 6:55 am

    Hola Marciana.. jeje.. mira tú que por azar, y rebuscando, rebuscando… llego a tu blog -y es que el señor google vale su peso en oro y es un chivato-
    Una sorpresa interesante, hace mucho que no sabía nada de tí… y.. ¡me debes unas fotos!

    Ahora.. piensa, piensa…

    ¿Quién soy…?

  6. 6 una chica de marte enero 25, 2008 en 8:52 am

    No lo sé, porfa, porfa, díme quien eres!!!!

  7. 7 entre_la_sombra enero 26, 2008 en 5:49 am

    Añademe al hotmail, supongo que a tí si te aparece mi dirección, no entiendo mucho el blog… pero me gusta más que aquí, es más cómodo y sobre todo más privado… -excusa barata para hacerte mía en el mundo virtual-
    El empuje de la escritura viene acompañado por varios “accidentes”, entre ellos: -La inmersión interior, buceamos bajo nuestros sueños esperando encontrar un ancla que nos sirva para atarnos a algún sitio y resolvamos el problema de vivir a la deriva. Nos anclamos a las rutinas, a la inercia de la costumbre, a las personas, y escribimos para creer en ellas. A veces funciona. -La necesidad de contar. Se convierte en necesidad, para atrevernos a decir lo que no diríamos de otro modo, o para vaciar los fantasmas que nos pueblan las entrañas.
    Supongo que hay más. Se me acaba de ocurrir ahora mismo. Pensaba, cuales son tus motivaciones para escribir.

    Saludos.

  8. 8 picomike enero 26, 2008 en 7:50 am

    Más relatos sin pretensiones, please.


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