Se llamaba Greta

Me resultaba conocida. No quería mirarla fijamente, me parecía desconsiderado, así que empecé a mirarla a través del reflejo de una copa de vino. Su cara, su pelo, no, no me parecía haberlo visto antes, y sin embargo, me resultaba conocida. Hablaba alto y movía mucho las manos. Una vez incluso estuvo a punto de dejar caer su vaso de refresco.

A él no podía verlo. Estaba de espaldas a mí y al reflejo en el vaso de vino. Pero también lo escuchaba. Repetía una y otra vez: pero no será posible, no saldrá bien, nos haremos daño. Ella entonces le agarraba la mano y le decía que daba igual. Que no daba igual, pero lo daba. Que seguramente se harían daño. Que él tenía razón, que probablemente no funcionaría. Pero que no se podían negar la oportunidad de vivirlo, de disfrutar cada segundo antes de recoger los pedacitos que quedaran después. Que en la vida no había que pasar de puntillas, que no era bueno dejar que las cosas te pasen rozando, por temor a intoxicarte, por miedo a infectarte, por la certeza de que el roce hace el cariño, y a veces el cariño nos vuelve completamente frágiles y vulnerables.

Él movía la cabeza de un lado a otro, pero ella seguía hablándole…

 Entonces cogí mi bolso y me marché con una sonrisa. Porque ya sabía de que la conocía, aunque estaba segura de no haberla visto nunca antes. Aquella chica, no me cabía la menor duda, también era de Marte.

 Por una chica de Marte.

Y de regalo, una vez más  una canción.

Se llamaba Greta como la famosa actriz
ni tan rubia ni tan suelta ni tan frágil
ni tan falta de complejos ni tan llena de carmín
se llamaba Greta y era joven y feliz
esperando la llegada de algún tren en la parada
confundida, sin saber que las heridas son el precio de vivir
y llegaste tú con tu bicicleta
y tu estrecha camiseta a volarle el corazón
y llegaste tú pura dinamita
con disfraz de agua bendita
a volarle el corazón

Se llamaba Greta y aprendió como la actriz
a llorar por las esquinas y después como si nada
a decir agua pasada estoy curada la estrategia de mentir

Se marchó el ladrón con su bicicleta
y sin flores para Greta que esperaba en el balcón
pero ya no hay más ya no siente nada
ya olvidó aquella jugada ya pasó lo que pasó

Se llamaba Greta y era joven y aprendiz
le quedaron cicatrices de los días infelices
engreído malnacido consentido
ya no piensa más en tí

Ahora espera el tren o quizá la bicicleta
o los ojos de otro atleta
como no se encuentran dos
y vendrá tal vez y será un especialista
y sabrá como un artista consolarle el corazón

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7 Responses to “Se llamaba Greta”


  1. 1 Señor DeTamble marzo 12, 2008 en 10:08 am

    Muy bonito. Como siempre.

    Y hay que ver como los de Marte se reconocen !!!

  2. 2 Chica de Marte marzo 12, 2008 en 10:21 am

    Y eso que con esta extraña luz que tenéis en este planeta no se notan nuestros ojos azul eléctrico (te puedes creer que los míos se ven marrones??!!!???)

  3. 3 imigueldiaz marzo 12, 2008 en 9:33 pm

    CdM espero que te hayas leído las Crónicas Marcianas de Bradbury para conocer la historia antigua de tu planeta… además subirías varios puntos en el frikitest.

  4. 4 picomike marzo 13, 2008 en 12:00 am

    Bufff, casi podría ser yo el que estaba de espaldas. Has descrito una situación casi del mismo modo que me sucedió una vez. Efectivamente, no salió bien, pero duró más tiempo de lo que pensaba. Y aunque hubo que recoger trozos, no me arrepiento de nada (ella tampoco). Sabía que no era normal, pero nunca pude imaginar que fuera de Marte. Ahora ya lo sé y, mira, eso explica muchas cosas!

    Genial, sólo lo del reflejo en la copa de vino ya te crea una idea completa del lugar y el ambiente en los que sucede todo. Me ha gustado, hoy de forma especial.

  5. 5 El Tabernero marzo 13, 2008 en 6:15 am

    En algo similar a media cuartilla has montado una atmósfera preparada para que me entrometa como un “voyeur” en esa historia y no fuese visto. Gracias.

  6. 6 Chica de Marte marzo 13, 2008 en 9:13 am

    Chicos, muchas gracias!!! Pero muchas!!!

    I.Miguel, crónicas marcianas es mi libro favorito. Adoro a Bradbury

  7. 7 imigueldiaz marzo 13, 2008 en 9:51 am

    Lo mejor de cronicas marcianas es que masticas, sientes el ambiente, esa sensacion de decadencia, de algo perdido de…, no se, yo me transportaba a una llanura pedregosa sin fin… no recuerdo mucho del libro, lo lei con 14 años o asi, pero aun recuerdo esa sensación con fuerza.

    SPOILER SPOILER SPOILER
    El capitulo donde se quema la casa es magistral, de lo mejor que he leido.


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