Archivo para 31 agosto 2008

Cosas que hacer en un fin de semana playero.

Un fin de semana completito. O por lo menos eso me ha parecido.

– Ir a Punta Umbría, ver como está de mal el tema del aparcamiento.
– Cenar una de las mejores pizzas barbacoa que he comido, en un garito de kebabs regentado por hidúes muy cutre.
– Ir al cine a ver Zohan y reirme a base de bien.
– Pasar en la piscina demasiado tiempo. Demasiado.
– Jugar al Track and Field de NDS.
– Cenar pescaíto frito (acordándome de Picomike).
– Dormirme mientras escuchaba “Tan Simple como el Amor” de La Casa Azul.
– Ir al spa del hotel que hay por allí. La piscina de agua heladísima mola.
– Encontrarme a mis tías en una tienda de chinos.
– Llegar a casa y ver como en Twitter alguien ha suplantado mi identidad.

Y poco más. Por el señor DeTamle.

¿De qué nos conoces?

El otro día, Antrás me comentaba acerca del blog, ” pero y la gente que os escribe en el blog, ¿de qué os conoce?” Yo no tenía muy claro que contestar. Recuerdo cuando el Sr deTamble me propuso la idea del blog (Que yo sabía vagamente lo que era un blog por Pilipili, pero no tenía mucha idea la verdad), pensé que escribiríamos pero que no nos contestaría nadie. No solo porque no les interesaran nuestras paranoias, si no porque nadie nos conocía en la “blogosfera”.

Hubo gente que nos empezó a escribir porque nos conocía de la vida real, Uri, Nía, Laire, Hala, Trimaman, Isa, Ayana, Semíramis, il maestro de las alturas, Fer, Julia, Lili, Sarah, Dr Atreyu… Pero otros no nos conocían y empezaron a escribir. Y a algunos luego los conocimos en personas, Qalamana, Guillermo, y a otros no, pero todos fueron conformando nuestra gran familia bloggera: Mara, Elia, Lucia, Alexliam, Picomike, Chessire, el Tabernero, Iñaki de Miguel, mandawebos, destornillador, (Seguro que ahora olvido poner el nombre de alguien importantísimo para nosostros, sorry).

Pero sigue rondándome la misma pregunta, ¿cómo nos conocistéis? ¿como llegásteis a nuestro blog? Sé que hay gente que ha llegado buscando orientales velludas y como perforar a una chica (no entiendo como con esas preguntas fueron conducidos aquí, que miedito) pero sospecho que no fue vuestra forma.

Me encantaría que nos la contaráis….

Besitos.

Por una chica de Marte.

Estudiando

Bueno, bueno

La semana que viene tengo 4 exámenes, así que esta semana y la próxima me dedicaré a estudiar. Sin demasiados agobios, (privilegios de las que estudiamos por placer, y que dejamos atrás no sin cierta nostalgia, los días en que estudiar era una obligación) pero con cierta firmeza.

Así que, zambulléndome en los escritores americanos anteriores al 1900 y en la lengua inglesa (que tan mal se me da) estaré un poco ausente de este rinconcito. Pero os tengo presentes.

Y tanto es así, que os dedico una canción eterna, que me recuerda a los años en que estudiar era un obligación, y los días muy divertidos. Ahora también lo son, pero son distintos, claro. A cada época su encanto.

Por una chica de marte

Primera versión de relato de una chica de Marte: Cenizas

CENIZAS

 

Aquí no hace frío. Ni siquiera es invierno. Pero nieva. Una nieve sucia y gris que no parece nieve. Que cae en copos que lo vuelven todo triste y ceniciento. No como aquella nieve de los alpes de aquellas vacaciones. Blanca y brillante. Fría.

Cuando nieva, mamá me dice que entre en casa. Es una casa bonita. Con jardín. Con flores. Y nuestras ventanas dan al bosque. Y el jardín da al bosque. Vivimos de cara al bosque, lejos de la nieve, porque mamá dice que la nieve no es buena.

Desde que llegamos a este lugar todo es distinto. Ahora papá está mas ocupado que nunca. Cada vez lo vemos menos. Trabaja cerca de la nieve. Pasando las alambradas prohibidas donde hombres de nieve caminan. Donde mamá no quiere que miremos.

Antes podíamos mirar a cualquier lugar. Lo echo de menos. Echo de menos a mis amigos. Echo de menos los hombres sin uniforme. Berlín. Los días sin nieve. Porque aunque a mí siempre me ha gustado la nieve, esta no me gusta. Porque no parece nieve, aunque mamá, con la mirada perdida, asegura que lo es. No es como la nieve de los Alpes en aquellas vacaciones. Blanca y brillante. Fría. Es como ceniza, aunque mamá lo niegue. Es diferente. Como todo en Auschwitz.

Por una chica de marte (supongo que influye que esté leyendo el niño del pijama a rayas)

Cosas que hacer en un fin de semana playero.

Ya sé que echábais de menos este post semanal. Pues aquí estamos de nuevo. Con la lista.

– Dar un paseo con mis padres y mis suegros y acabar cenando en el chiringuito de la urbanización (a base de pescaíto frito).
– Recordar anécdotas sobre carreras y medallas.
– Ver el catálogo de Ikea de 2009 (versión USA).
– Cena familiar mientras veíamos el partido del 1er Trofeo Antonio Puerta.
– Levantarme temprano para ver la final olímpica de ba-lon-ces-to. Sufrir.
– No bajar ni a la piscina porque hacía demasiado “fresquillo”.
– Ver a dos guardias civiles en un scooter cuando volvía a casa.

Y poco más. Echaba de menos estos fines de semana.

Relato de una chica de Marte: Origami (1ª versión)

Origami.

Y la luz se hizo.

Habia cerrado la puerta del taller para concentrarse. Se había frotado las manos y había hecho realidad esos mundos, formas y existencias que él y solo él era capaz de ver en los pliegos de papel.

Aquel día llegó un poco más lejos. Después de los montes y los ríos de papel, de los bosques y las piedras de papel , creo a unos seres. Y ya no podía parar y creo a otros. Y luego a otros. La habitación se llenó de ellos, distintos, veloces, lentos. Que nadaban, que caminaban por los caminos de papel, que volaban por el cielo de papel. Qué estaban vivos y que llenaban la habitación. Él los miraba sonriendo. Las pequeñas alas de papel desplegándose y tomando vuelo, las pequeñas colas surcando los mares de papel. Estaba contento.

Cada día se acercaba a mirar su creación. Y cada día descubría algo nuevo. Los veía sonreír y compungido los veía llorar. Los veía abrazarse y los veía discutir con sus pequeñas voces de papel. Los veía pelear y destruirse. Juntarse y crear nuevos seres.

Quiso conocerlos aún más. Y los contemplaba aún con más atención. Le hablaban y le contaban cosas. Le pedían otras. Le rogaban mucho más. A veces le hacían sentirse incómodo. Eran tan ambiciosas las pequeñas criaturas de papel…

Aún los miró con más profundidad. Y descubrió todos sus trucos. Sus mentiras. Su egoismo. Empezó a parecerle siempre lo mismo. Cada día. Luchaban entre ellos por cosas que no necesitaban. Luego componían su sonrisa de papel más hermosa y charlaban con él.

Quiso destruirlos. Les lanzó cubos de agua, que deshacía a quien acertaba. Pero aquello lo sumía en un pena profunda. Verlos deshacerse era tan doloroso… Y dejó de hacerlo.

Luego simplemente, cerró la llave del taller. Y se fue lejos, dejándolos allí. Con sus luchas y sus sonrisas de papel. Destruyéndose y creándose. Alejando esas voces que le pedían, que le exigían más y más.Dejando a su suerte aquel mundo de papel para siempre jamás.

Como otro Díos cualquiera haría.

Por una chica de marte

… y contraventanas de madera.

Un coche color Biofrutas Mediterraneo. Dos carteles de “whiskeria” y un club con “gran seleccion de señoritas”. Una central nuclear y otra termica. Tovalloles y pilotes. Un coche incendiado. Una convencion de mormones sordomudos. Una concentracion de atletas cubanos. El meridiano de Grenwich en persona. Autobuses-perrito. Tuneles. Dos romanas (balanzas, no señoras de Roma). Una via rápida. Una aduana cubierta de barro. Nunchakus a 6 euros. Twitter. Una tabla de snowboard gansta-cani. Ur les escaldes. El Hombre Nuclear en concierto. Monumento al hockey sobre hielo. Casi una tormenta. Cuestas muy empinadas. Una tienda de Leica. Rulos de paja. Doraemon en catalán. Avda Diagonal arriba y abajo. No hay quien aparque en el Born. Tunel de 5 km. Muji. Cartel de concierto bizarro. On t’ho deixem. Frio. Wifi solo para https. Toulouse. Cruzar los Pirineos. Policías municipales en bici. Galerías Lafayette. Rugby. Ceremonia de apertura de los juegos olímpicos. Carreteras estrechas. Charles DeGaule. Anuncios de tabaco everywhere. Un spa enorme. Agua muy fria. Tienda de contraespionaje. Gasolina. Aguas sulfurosas. Espectaculo en la laguna. Una tormenta de verdad y nieve a lo lejos. Seis grados. Bonjour. Tranvía. Diagonal Mar. Starbucks. Parquímetros apagados. Hotel. Vuelta a casa. Y contraventanas de madera.

Resumiendo: hemos vuelto de nuestro viaje. No os haré una crónica como la de CdM del año pasado porque creo que sería repetir mucho (en realidad, hemos ido casi a los mismos sitios que fueron ella y su esposo).

Eso sí, prometo poner más fotos. ¡ Ya está el tío de vuelta !

Por el Señor DeTamble.


Flickr DeTamble