Angel de la guarda, dulce compañía

Como estoy viendo la miniseria Fallen, que va sobre ángeles, he recordado una de mis mayores pesadillas de la infancia.

En cuanto a miedos, creo que fuí una niña casi normal. Me dió cierto miedo la oscuridad, quedarme sola en casa, los tiburones, los cocodrilos y caerme en un agujero en el hielo y que se cerrara sobre mí (en fin).

Y digo casi normal, porque a pesar de la grima que me dan los payasos (supongo que herencia de una de mis películas favoritas, IT), también tenía otro personaje entre mis mas temidos-odiados. No era el lagarto guancho, ni el hombre del saco. Eran los ángeles.

Aunque al ángel de la guarda lo salvaba un poco de esta determinación, los ángeles me parecian de lo más abominable que existía.

Siempre me ha encantado la mitología. La griega, la romana, e incluso la escandinava. Con todo respeto para los creyentes, también el cristianismo me parecía algo de esto. Las historias de los santos, el antiguo testamento, con ese díos iracundo y vengador, me resultaban fascinantes. Y supongo que en la biblia tuve mi primer contacto con los ángeles. Esos mercenarios de díos. Aquellos que habían ido casa por casa liquidando a los primogénitos de los egipcios, sólo porque eran niños que no habían nacido dentro del pueblo elegido. O aquellos, que simplemente para probar la fidelidad y paciencia del santo Job, habían sido capaces de asesinar a toda su familia (lo más espeluznante de esta historia, es que cuando ya Díos se quedó conforme con la pobre criatura, le concedió volver a tener otra familia y recuperar su riqueza (Es horrible!!!) O me los imaginaba limpiando a sangre y fuego la tierra en el juicio final. Ahora que sí no tenías nada que ocultar, podías estar tranquilo, me imaginaba yo susurrándome un ángel con cara de ganster y con una metralleta en la mano (Ay oma)

En fin, que en el fondo, el único que había ido por derecho era Lucifer. Vale, sabíamos que no quería lo mejor para nosotros, que era un el primer sindicalista angelical, que era un rebelde. Pero los otros, con su carita de bueno y su cuerpo asexuado….

Cuando mi madre me decía que el angel de la guarda me acompañara, yo siempre esperaba que el mío estuviera más fuerte y mejor entrenado que el de los que me atacaran (porque todos teníamos uno, no?)

Y esta paranoia es sólo para deciros que si os encontráis un ángel, a no ser que sea uno así tipo Michael Landon en autopista hacia el cielo, os andéis con ojo. Son soldados. Y cumplen órdenes, ayyyy.

Por una chica de marte

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3 Responses to “Angel de la guarda, dulce compañía”


  1. 1 Lucía enero 2, 2009 en 3:10 pm

    A mí me encantó esta miniserie, aunque comparto tu fobia a los payasos, los ángeles sin embargo siempre me han encantado, pero como los de la miniserie (guerreros), nada de esos angeluchos fofos y blanditos,jeje … Tengo que comentarla algún día!!

  2. 2 Nines enero 4, 2009 en 1:23 pm

    Hola guapísima!
    A mí también me dan fobia los payasos y a mi niña también. No sabía que fuéramos tantas las payasofóbicas. Y en cuanto a los angelitos, nunca me inspiraron confianza; supongo que por aquéllo de ser seres sin sexo, que me da mal rollo…

  3. 3 Chica de Marte enero 9, 2009 en 1:07 am

    Hola chicas!!!!

    Nines, a ver si nos vemos, espero que sigas bien!!!

    Un beso grande a las dos


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