Archive for the 'Cosas de médicos' Category

Les Quatre Cents Coups

Siempre he querido poner un título pretencioso en un post para luego soltar, como siempre, chorradas como pianos que no le interesan ni a perry (quitando a Chica de Marte, el resto de los que comentan en este blog son actores profesionales que cobran, poco, por su trabajo).

El caso es que, como ya conté en mi twitter, los días laborables entre el 24 de diciembre y el 7 de enero se deberían llamar semilaborables. Todo está más tranquilo. No suena el teléfono (apenas), hay menos cosas por hacer, hay menos problemas y la gente está más calmada, ya sea por el espíritu navideño o porque le echan cosas raras a los polvorones (cosas más raras se han visto y más se perdió en la guerra).

Total que en días como los de hoy, mientras hablaba con Fernando (uno de nuestros comentaristas remunerados) sobre mi miedo al dentista y el tamaño descomunal de la muela del juicio que me está saliendo, él estaba rellenando con la profesionalidad y meticulosidad que lo caracteriza, un libro de registro con todo lo que se había hecho durante la mañana. A mano. Y esto dió lugar a esta conversación:

Sr. DeTamble: ¿y ahí lo tienes que apuntar todo?
Fernando: Todo.
SdT: ¿a mano?
Fer: a mano.
SdT: pero,… ¿esto se hace así en todos los sitios o es algo que hacéis solo aquí en Sevilla?
Fer: en todos los sitios……. bueno,….. yo solo he trabajado en Sevilla, claro.
SdT: normal.
Fer: esto parece una de esas conversaciones que salen en tu blog, como cuando Chica de Marte te agarró del brazo y tú decías que parecía un Policía Nacional.
SdT: de esas, Fer, de esas que salen en mi blog.

Por el señor DeTamble y su tercer molar del tamaño de un adoquín de los grandes que está casi fuera ya pero parece que le está dando cuatrocientos golpes en la cara.

El señor DeTamble, la quinqui y la Renault Espace. Una historia verídica.

Hace tres años, yo andaba metido en unas movidas muy gordas estudiando en Granada. Iba y volvía en el mismo día los días que tocaba clase y compartíamos el coche entre cinco compañeros, todos de Sevilla. Esto pasó una tarde de marzo, cuando ya había oscurecido un poquito.

Nos dirigíamos a la Renault Espace de mi compañero para volvernos. Por la calle poquita gente, y poquita luz. Y al poco de llegar a la furgoneta se nos acerca una quinqui con muy mala pinta (al menos a mí me lo parecía). Chandal 100% tactel (de esos que cuando te rozas una pierna con otra saltan chispas), poca higiene, pocos dientes, pelo churretoso, andares amenazantes…

Ahora es el momento de comentaros que soy una de las personas más miedicas del planeta Tierra y suelo tener especial debilidad por los quinquis.

Así que, temeroso por sus posibles intenciones dudosamente legales (robo, mendicidad extorsionante, secuestro…), me metí corriendo dentro de la furgoneta cerrando el pestillo desde dentro. Tras un corto tiempo de taquicardia oigo como golpean el cristal…

Y sí,… eran los cuatro compañeros aporreando el cristal al grito de “abre, mamona, que nos has dejao fuera”. No sé lo que fue peor, si el miedo a que una quinqui me secuestrara para pedir un suculento rescate o el corte de explicarle a todos que me acojoné vivo con la simple visión de una quinqui…

Desde entonces me he creado una fama (merecida y cierta) de ser “poco valiente”… Lo malo es que hay quien aprovecha cualquier ocasión en la que estemos más de dos colegas de especialidad para recordar este incidente.

Por el Señor DeTamble

Y ahora el making off…

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El enemigo nos enseña… a mejorar la relación médico-paciente.

Igual que James Bond tenía al Dr No, igual que Rasca tiene a Pica (o al revés) o al igual que el Gañán (Marcial) tenía al Payaso, la Chica de Marte y yo tenemos nuestro particular enemigo. Y no hay nada que una más a dos desconocidos que un buen enemigo.

Pues ayer conseguí un articulito escrito por nuestro particular enemigo, en el que nos muestra lo que es una buena práctica:

… Cuando uno no puede cambiar el lugar del acto médico, cobra mucha más importancia el aspecto físico. El llevar siempre camisa, corbata y bata favorece la correcta relación médico paciente. Da más respeto y seriedad en el acto médico. Además, es importante en mi opinión que la bata lleve el nombre y profesión de quien la lleva…

Olvidemos conceptos como asertividad, comunicación eficaz, negociación, empatía… nada de eso. Una buena camisa y una buena corbata, debajo de una buena bata blanquísima es lo que realmente da respeto, seriedad y mejora la relación médico-paciente. Lástima que yo no use ninguna de esas prendas…

Para partirse el ojete. Enemigo, eres amo.

Conversación Sr de Tamble y chica de Marte

-Oye, chica de Marte, tú que has estado en Italia un tiempo, ¿Cuando tú estuviste la televisión era como la de aquí a principios de los  90?

– Sí, más o menos. Aunque también hay que tener en cuenta que yo estuve allí a principios de los 90.

–  Ah, entonces, claro.

Ser médico puede no molar. Parte dos.

Como os contaba en otra entrada, ser médico tiene ciertos inconvenientes. Inconvenientes que a veces hacen que te cuestiones por qué no tienes una identidad secreta.

Porque es un poco molesto que, durante un fin de semana en la playa una misma persona después de decir “Que bien, tenemos un médico cerquita”, te pregunte:

– ¿Qué es este dolor que tengo?
– ¿A qué es debido?
– ¿Qué me puedo tomar?
– ¿Es malo que te de el aire del ventilador directamente en los costados?
– ¿La psoriasis es contagiosa?
– ¿Esto son picaduras de mosquito?
– ¿A qué se deben?
– ¿Te pones en la sombrilla porque eres médico y sabes que el sol es muy dañino?
– …

Así cualquiera desconecta del trabajo !!!!.

Por el Señor DeTamble

Ser médico puede no molar. Parte uno.

Como ya sabreis más de uno y más de dos, me dedico (nos dedicamos) a la medicina. Algún día os hablaremos de nuestro trabajo, que es algo atípico y poco conocido por el público general. Pero hoy no.

Hoy voy a escribir sobre esos inconvenientes cotidianos que tiene ser médico. Y es que es una profesión que todavía está bien vista por la sociedad. Hasta hacen series de televisión y todo.

Pues una de las cosas que no me gusta es que la gente considere como algo muy importante el que seas médico. Os pongo un ejemplo. Tengo un amigo, el de los móviles pepino, que cuando me presenta a alguien que yo no conozco le dice: “Este es mi amigo, el Señor DeTamble, es médico”.

Podría decir mil cosas sobre mí. Que me encantan Belle and Sebastian, que tengo un iBook G4, que me dan miedo las arañas, que me gusta comer pizza y los helados de vainilla, que tengo un casco de obrero de los años 80 en el coche… Porque a mi no se me ocurre presentar a nadie diciendo: “Este es Fulanito, es operario de limpiezas industriales”. Eso no mola nada de nada de nada.

Y claro, al final acaban preguntándote, recién conocido, lo que nos preguntan a todos los médicos fuera de nuestro trabajo: ¿y este dolor a qué es debido?.

Otro día os cuento otra anécdota.

Por el Señor de Tamble


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