Archive for the 'muñecas imperfectas' Category

Ana nos mueve

Hoy, en un nuevo capítulo de las muñecas imperfectas os presento a este bolso: Ana nos mueve.

Es el primer bolso que he hecho (sólo los adornos, el bolso ya estaba hecho). Lectora de gatos fue posterior. Y bueno, aunque mi lema es querer a todas mis obras con sus imperfecciones (ya que están hechas a mi imagen y semejanza, y yo soy bastante imperfecta) tengo que reconocer que en algunas cosas me ha quedado un poco cutre. La hierba y la bicicleta no están muy conseguidas, no. Está todo un poco fullero, más aún de lo habitual.

Sin embargo, veo muy bonitos a los personajes de esta serie. Está Ana (Semíramis) que como a la Ana que va destinado este bolso, es pelirroja y siempre va en bicicleta. Y nos mueve. Con sus ideas, con sus ganas eternas, con su sonrisa impenitente. Es vital, es divertida y cariñosa. Deslenguada como todas nosotras, jiji. Maravillosa. No para de hacer cosas, y nos invita a participar de su mundo. No sé porque, pero me da la impresión que si hicieran del mundo de Ana una de esas bolas que las mueves y diminutas bolitas de nieve lo impregnan todo, en su caso serían de colores. Porque ella es así, de colores. Como su pelo naranja. Como sus bolsos a rayas. Como su risa. De colores.

Ahora está un poco pachuchita, así que imagino que el barbas y su hijo Ismael la estarán cuidando. Yo tengo muchas ganas de verla. Espero poder hacerlo mañana, en clase de baile, cuando las dos sudando a mares nos miramos y nos susurramos, ay, que la Ana nos mata (otra Ana, Otero, nuestra profesora de baile).

Me gustan también el barbas e Isma, las otras dos figuras que van en el tandem. El Sr deTamble dice que el barbas se parece a Chuck Norris, y yo me río, porque no me imagino a Chuck diciendo las cosas que dice el barbas. Me encanta cuando me pasa la mano por la espalda y me dice “me encanta tu energía” Y yo me río porque no lo entiendo bien, pero me es muy agradable. Y miro a Ana, y miro a Ismael, y todo está estupendo, el mundo nos sonríe, va como debe de ir…
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La lectora de gatos

Dentro de la familia de las muñecas imperfectas, hoy os presento a la lectora de gatos. Es independiente y muy inteligente, como Pilipili, la mujer a la que va destinada. Y cuenta cosas, como ella. Cuenta que un día vio por la calle un gato, y sus miradas, por un momento quedaron suspendidas. Como si el tiempo no pasase. Como si se hubiera parado. En ese momento decidieron que ella sería su contadora de historias y el su gato. Estuvieran donde estuvieran, incluso si no se veían más. Se pertenecían pero no se poseían o algo así.

Por eso esta muñeca, mientras la iba creando me contaba cosas. A mí y a todos los gatos (artificiales debido a mi brutal alergia hacia ellos) que pueblan mi casa. Y todos se quedaban embobados escuchándola. Porque son unas historias muy hermosas. Que se visten con distintos trajes. De Gucci, o de algún mercado de viejo, no importa. De colores imposibles, muchas veces.

Hoy los gatos me han preguntado por ella. Pero la lectora de gatos ya está lejos, ya está con Pilipili, su nueva amiga y su alter ego. Seguro que andan por ahí escuchando música y aún en silencio, contándose cosas. Si las conoceré yo!!!

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Por una chica de marte

Nuevas muñecas imperfectas: El Sr deTamble y una chica de Marte

Me he comprado un bolso violeta. Y es precioso. Me encantan los bolsos y no sé, es que no lo entiendo, pero aunque tengo muchísimos, siempre encuentro alguno nuevo que me seduce y tengo que comprar. Creo que podría decir que, entre todos mis vicios, es el más acentuado.

Y el caso es que me compré el bolso y la ví allí. A la chica de marte. Ya tenía hecho al Sr DeTamble, pero no lo había presentado en sociedad hasta que su otra personalidad (Caninatron, un robot benéfico que se ocupa de vigilar que cualquier tipo de amenaza a la humanidad se mantenga a raya), estuviera terminado. Así que mientras estaba viendo una película que me está pareciendo muy interesante, y la que he parado para escribir esto, Cashback, he hecho a la CDM. Pero claro, no podría a presentar a la chica de Marte sin el Sr DeTamble. Son un proyecto, una ilusión conjunta que no podían aparecer por separado.

Y bueno, deciros que el Sr deTamble viaja en el tiempo, para algunos quizás no sea nada nuevo. Que aunque en papeles es bibliotecario, en realidad es médico y lucha contra mil elementos para que un proyecto secreto salga a flote. A veces es muy complicado y se entristece. Pero crea fórmulas complicadísimas, que hacen que aún se vislumbre la esperaza. Y lo hace junto a July y a la chica de Marte. Esta última es marciana, como su nombre indica, pero le horroriza sentirse diferente. A veces se entristece porque se siente así, y mira a los demás a los ojos, porque quizás ella no puede verlo, pero ellos también se sienten de la misma forma. Tal vez ellos también son de Venus, o de Jupiter o de Plutón (Que sí, que sí, que es un planeta, me da igual lo que digan). Y entonces sonríe, porque no se siente distinta, que para ella, muchas veces significa excluída. Se siente dentro de una blogosfera de seres frágiles, o fuertes, tristes o alegres… y todos son distintos, pero todos se parecen. Nadie es raro, ni complicado. Simplemente es.

Y bueno, chicos, aquí están.

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Isabell mirando a pájaros.

La semana que viene es la feria de Sevilla y supongo que yo al menos estaré un poco más ausente de éste, nuestro blog amable (como diría el Sr deTamble, parece un anuncio de los 90 de telecinco). Y aunque no es intencionado, ahora estoy de actividad frenética.
Así que hoy os presento a Isabell mirando a pájaros, que irá a manos de mi querida amiga y compañera di lavoro Isa (Friki).
Se llama Isabell, porque así es como llama Carlitos a Isa, remarcando la l final como pocos andaluces hacemos (yo desde luego me la como vilmente cuando hablo rápido). Y mira pájaros, como los mira Isa. Se levanta temprano y va a sitios lejanos a observarlos, a entenderlos, a admirarlos… Una vez incluso curó y cuidó a uno. Luego lo vio marcharse. Y no sabía si estar alegre o triste…
También Isabell se fue de erasmus como Isa. Y mientras la terminaba me iba contando mil historias en italiano, en las que a veces la entendía y a veces no, ya que habla demasiado rápido y mi italiano aún está en pañales. Tiene amigos (hermanos los llama ella) repartidos por el mundo y también me contaba cosas sobre ellos. Me contaba que uno de ellos, japonés, no comió comida italiana ni un solo día allí, ya que se la mandaban en paquetes refrigerados desde Japón. A veces Isabell le robaba una algas que me cuenta que estaban buenísimas.
Isabell es también un neceser, para que Isa guarde todas sus historias, todas sus fotografías, sus sonrisas constantes (bueno, de esas que deje algunas fuera) y ese buen rollo y complicidad que siempre nos ha unido.
Te quiero, Isa, espeo que te guste!!!!*
*Mensaje lanzado al viento, cual botella al mar, ya que Isa nunca lee nuestro blog, pero aún así, dicho queda.
isabell mirando a pájaros y yo
detalle de Isabell mirando a pájaros
pájaro
Por una chica de Marte

Nuevas muñecas imperfectas, Ana y Lidia esperan

Ana es pequeñita. Aunque Lidia, que es su hija, es más pequeñita aún. Es pequeña y rubia. Y ambas esperan. A una nueva Ana o quizás a Carlos, aún no lo saben. Pero igual esperan. Sonrientes, confiadas, expectantes…

Lidia es curiosa. Le pregunta muchas cosas a su madre, la pequeña Ana. Le pregunta sobre las hadas. Le pregunta que como podría reconocerlas. Ana no lo sabe. Lee libros para saber y así le cuenta que las hadas son como ellas, pequeñas. Que abren puertas y cierran ventanas con solo guiñar un ojo. Que son muy curiosas como Lidia. Que saltan, brincan y rien como lo hace Lidia constantemente. Que tienen una sonrisa grande y hermosa, casi más grande que ellas mismas. Ana le cuenta cosas, muchas cosas de las hadas,y se va haciendo tarde. Y sigue contando cosas mientras les llega el sueño. A veces incluso le llega a Ana antes que a Lidia, y cuando Ana se duerme entonces Lidia la mira con una sonrisa grande, más grande que ella. Y mira la ventana que a veces, muy pocas veces, su madre olvida cerrar. Y entonces Lidia le guiña un ojo a su madre. Y se acurruca contra ella mientras que la ventana, sin que nadie la toque, comienza a cerrarse…
Ana y Lidia esperan

Os propongo un juego…

A la vez que os presento a la benjamina de la familia de las muñecas imperfectas, Claire (que ahora vive la vida con la señorita deTamble) , os voy a proponer un juego que me ha susurrado mi amiga Pilipili. Ella me contaba que alguién que se hizo bastante famoso y que ahora no recuerdo el nombre se descubrió que había inventado la mitad de su curriculum. Era una persona inventada. Casi nada de lo que había contado a todos sus allegados era verdad.

 Eso abre, a mi entender, un mundo de posibilidades. ¿Qué somos? Lo que hacemos…La consecuencia de lo que hemos sido… lo que contamos… lo que callamos… lo que parece…lo que escondemos…

Yo, que muchas veces dudo conocerme a mí misma, os propongo una tontería. Que nos inventemos un curriculum. Que os inventéis. Podéis ser el nieto del guionista de lo que el viento se llevó. El primer novio de Britney Spears. El que inspiró algún libro de Murakami. El que presentó a los principes de Asturias. El que inventó la fanta pepino (qué existe, de verdad que existe…)

En fin… Sólo si os apetece, vamos a inventar..

Yo  he inventado a Claire.

Es bibliotecaria y los fines de semana toca en un grupo Punk. Le gustan los perros y siempre va en moto porque no le gusta conducir el coche. Estudió veterinaria, pero por amor a un hombre (apellidado de Tamble) que viajaba en el tiempo lo abandonó todo y se dedicó a los libros y a la investigación de las cronopatologías. Durantes al menos 5 años estudió esperanto como su propuesta personal de entender más a los seres que le rodeaban, viniesen de donde viniesen.

No sabe por qué pero llora todas las lunas llenas…
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 No es un curriculum, pero es un intento. A ver si alguién escribe alguno… Y si no, si no os apetece, que paséis un buen día de martes y os regalo una canción…

El comienzo de una historia: Las muñecas imperfectas

Aunque ya hace tiempo que comenté aquí en el blog que quería hacer algo con fieltro, no ha sido hasta que las pequeñas obras de arte de la señorita deTamble me han animado a convertirme en creadora, en pequeña “diosa” de las pequeñas cosas. Y me ha encantado. Conozco mis limitaciones (aunque las olvido rápido) y sé que nunca podré hacer creaciones de este tipo perfectas, como Nuria, que es mañosísima, puede hacer. Soy impaciente, un poco fullera, torpina con las manos y en fin, no sólo porque no las puedo hacer de otro modo, sino porque no  quiero hacerlas de otro modo, serán así, imperfectas. Y nacen con un propósito. Recorrer el mundo de la mano de la gente a la que quiero, vivir esas vidas (pequeñas espías) que ya comenté que yo no podría vivir. Pero ellas sí…

Y así lo quiero.

 En un primer momento me quise quedar con la primera. Pero tendré aún el síndrome de Juno, que incluso mientras la hacía ya sabía que no era mía. Era mía pero no solo mía. Era de Maika. ¿Por qué? no lo sé. Solo sé que sabía que la pequeña que empezaba a surgir se llamaba Maika, y que al día siguiente, si me daba tiempo de terminarla, luciría en la reluciente bata de enfermera de la adorable y cariñosa Maika. Y así ha sido. Maika en mis manos

Hoy he hecho a Momoko. Momoko, que es japonesa, y que se llama así porque ese nombre sale en un libro de Murakami. Y porque se parece un poco a Maca, que es a quien va a ir dirigida. Y será una sorpresa para ella, porque Maca nunca lee el blog, siempre está ocupada en mil asuntos que a mí me encanta que me cuente, y en dibujar palabras. Ella hace caligrafía japonesa. Es una alumna aventajada, mezcla con delicadeza las tintas, dibuja sin prisas. Desde luego, Momoko no podía ser de otra persona. Momoko

Y las dos andarán solas, ya lejos de mí. Maika podrá disfrutar de los perros (a los que mi alergía le habría impedido acercarse). Momoko vivirá aventuras como las que acaba de vivir Maca en Nueva Orleans, y se reirá mucho, fuerte y claro, como se ríe mi amiga Macarena.

Ya os iré contando de mis nuevas niñas (las muñecas imperfectas), que tienen la cara redonda, como su madre, con los lados desiguales, que bailaran con las bailarinas del agua, Tribal con Lili, que montarán en moto con Nuria, que sacarán cosas de su bolso con Pilipili, que se irán de misiones con la bella Uri, al instituto con Belén, escribirán poesía con Mª Fernanda o serán tan sexis como Nines, tan flamencas como Silvia o Chus, o embarazadas como Yoly, curarán tristezas como Ana y Olga, recorrerán el mundo con Ángela… Y que tienen tantas imperfecciones como tengo yo.

Así las quiero.

Una chica de Marte


Flickr DeTamble

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